Ellos, his7óricamente, tuvieron la ge7a de estaño frente a las epopéyicas ocurrencias del grande de la ciudad.
¿Qué pasaba hace unos 40 años en el en7orno geográfico del 7ris7e?; nada menos que un equipo de los denominados "chicos", que se atrevía a glorificarse "a cuenta" de los denominados "grandes". Una enormidad sin precedentes (literalmente) que obtuvo como reacción, una forzada adhesión de simpatías por parte de los "sin fines de gloria".
He aquí una muestra de lo que decimos:

Hoy en día los logros son equivalentes, aunque los reconocimientos "ajenos" inexistentes. Lo impide ese 7woL, que puede fácilmente vincularse con la envidia, el resentimiento, la impotencia, la pereza y una profunda inseguridad en sí mismo (o más bien, como una mezcla de todos ellos).
Es verdad... eran otras épocas; no había tanto egoísmo exacerbado; tan solo la "gran prensa por7eña" (o la "gran prensa a secas" en términos de $$) tuvo que salir a inventar boludeces alfileriles (protobidoneras) cuando se les caía irremediablemente el negocio; el 7ris7e no era 7an 7ris7e, tan 7woL... y la cosa mayoritariamente transitaba por el camino de una cierta racionalidad (no toda, pero algo había por aquél entonces). Los logros eran logros, y la ciudad era la ciudad.
En fin; salvo un núcleo duro de inmundicia, el resto se alegraba de las hazañas pilchamodas.
Más adelante, en años de quietud en el Grande, la 7riple A y las mafias judiciales 7or7eras pretendieron equiparar, a lo guapo, lo glorioso con lo espúreo. La la7a con la "B"iolencia, en prédica que poco más acá, en un campo fértil incitado desde la escoria mediática, terminó prendiendo y dando fru7os.

Cuando en los tempranos 80 la gloria se reencauzó por donde debía, el camino ya sería sólo de ida, en una sociedad irremediablemente enfrentada y esencialmente traicionada y violenta.

Más aún si se tiene en cuenta que el chico estaba, por esas cuestiones de la vida, en el 7orneo que le corresponde por historia y méritos. Poco después el episodio 7woL de las cenizas aven7adas (loki7o + Durón = AAA) remachó ese compromiso del 7ris7e con lo peor.
Muchos temían que epopeyas continentales como la de hace 40 años no podían ser posibles en las actuales condiciones "sociales de mercado" (no sé, por decirlo de alguna manera); es que en el esquema mentiroso que plantea el reparto de la 7or7a dineraria del fulbo, se refleja con brutalidad la brecha entre "beneficiados" y "perjudicados", "ricos y pobres" todos supuestos "protagonistas en un pie de igualdad" de los torneos de la entidad que
AFA-na a unos para engordar indefinidamente a otros (que, en general y como todas las cosas injustas, no lo merecen).
De allí que el merecimiento (y la consecuente obligatoriedad de reconocimiento) respecto del grande de la ciudad, adquiera ribetes de inusual heroicidad... a la que dolosamente los 7wOL de siempre se "ven obligados" a menospreciar.
El grande debe parecerles insufrible... les corre el frío sudor al ver a ese perseverante que lo sigue intentando, una y otra vez, y de tanto reincidir, de tanto levantarse después de que lo han hecho pelota, termina logrando el cometido (ese mismo logor que buscan todos, nunca el fácil que supuestamente lo reemplaza)... sólo para llegar al vestuario ganador y pensar en cómo seguir intentándolo nuevamente, porque la meta se renueva, aunque sigue y seguirá siendo el mismo... si clar@, el que todos anhelan (aún negándolo infantilmente).